El ejercicio físico como aliado clave para atravesar la menopausia con bienestar y energía
Durante la menopausia, el cuerpo cambia, pero también se abre una oportunidad: incorporar el ejercicio físico como una herramienta fundamental para cuidar la salud, mejorar el ánimo y fortalecer la autoestima
La llegada de la menopausia implica transformaciones hormonales que impactan tanto en el cuerpo como en la mente. Cambios en el metabolismo, disminución de la masa muscular y ósea, aumento de grasa corporal, alteraciones del sueño y del estado de ánimo son algunos de los síntomas más frecuentes. Frente a este escenario, el ejercicio físico regular se posiciona como uno de los hábitos más efectivos para mejorar la calidad de vida.

Lejos de buscar un rendimiento extremo, el objetivo es moverse de manera consciente, fortalecer el cuerpo y generar bienestar integral. La clave está en elegir actividades que se adapten a cada mujer, respetando sus tiempos y necesidades.
Las actividades físicas más recomendadas en la menopausia
La menopausia no es un freno, sino una nueva etapa para reconectar con el cuerpo desde otro lugar. El ejercicio físico no solo fortalece músculos y huesos: también potencia la confianza, el bienestar emocional y la sensación de vitalidad. Moverse es, en definitiva, una forma de autocuidado y empoderamiento.
Veamos entonces cuáles son las actividades físicas que recomiendan los expertos en salud para esta nueva etapa de tu vida…¡tomá nota!

Entrenamiento de fuerza
Es uno de los grandes aliados en esta etapa. Ayuda a prevenir la pérdida de masa muscular y ósea, mejora la postura y acelera el metabolismo. Puede realizarse con pesas, bandas elásticas o incluso con el propio peso corporal.

Caminatas, running suave o bicicleta
Las actividades aeróbicas fortalecen el corazón, ayudan a controlar el peso y reducen el estrés. Caminar a paso ligero, andar en bicicleta o trotar suavemente son opciones accesibles y fáciles de sostener en el tiempo.
Yoga y pilates
Ideales para mejorar la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza profunda. Además, aportan beneficios a nivel emocional: reducen la ansiedad, mejoran la calidad del sueño y promueven la conexión mente-cuerpo.
Natación y actividades acuáticas
El agua reduce el impacto sobre las articulaciones, lo que las convierte en una excelente alternativa para mujeres con dolores articulares o sobrepeso. También mejora la resistencia y la movilidad general.

Danza y actividades recreativas
Bailar es una forma divertida de entrenar. Mejora la coordinación, estimula la memoria y eleva el estado de ánimo. Cuando el ejercicio se disfruta, es más fácil convertirlo en un hábito.
Tips saludables para incorporar el ejercicio sin frustrarse
Constancia antes que intensidad: es mejor moverse un poco todos los días que entrenar en exceso y abandonar.
Escuchar al cuerpo: el cansancio extremo o el dolor no son señales para ignorar. Adaptar el ritmo es parte del proceso.
Combinar disciplinas: fuerza + cardio + movilidad es la fórmula más completa.
Sumar movimiento a la rutina diaria: subir escaleras, caminar más, estirarse durante el día. Todo cuenta.
Alimentación: acompañar con una alimentación equilibrada y buena hidratación.

Consultar con profesionales: un médico o entrenador especializado puede ayudar a armar un plan seguro y efectivo.
Por último recordá que la menopausia marca un cambio, pero no una pérdida. Es una etapa para redefinir el vínculo con el cuerpo, escucharlo y acompañarlo con hábitos que sumen bienestar. El ejercicio físico, lejos de ser una obligación, puede transformarse en un espacio propio, de disfrute y conexión. Porque moverse no es solo una cuestión de salud: es una forma de celebrar lo que el cuerpo puede hacer hoy, con más conciencia, fuerza y libertad que nunca.
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