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Livianos, versátiles y eternamente elegantes, esta prenda no tiene por qué quedar relegados al verano. Con el juego adecuado de capas, esta pieza icónica se reinventa para acompañar los días más frescos del otoño sin perder su espíritu femenino Los vestidos lenceros – también llamados sleep dress-, se consolidaron en los últimos años como un básico del verano: livianos, femeninos y con una estética minimalista que remite a la lencería. Sin embargo, lejos de quedar guardados cuando bajan las temperaturas, esta prenda puede convertirse en una gran aliada del guardarropa de otoño si se combina estratégicamente con capas y texturas más abrigadas. La clave está en el layering, es decir, superponer prendas para equilibrar la delicadeza del vestido con piezas más estructuradas o cálidas. Blazers: el contraste elegante Uno de los recursos más efectivos es sumar un blazer. Esta prenda aporta estructura y eleva inmediatamente el look. Un vestido lencero satinado combinado con un blazer oversize crea un contraste sofisticado entre lo sensual y lo formal. Para el día, se puede completar con botas o mocasines, mientras que para la noche funciona muy bien con sandalias o stilettos. Los tonos neutros —negro, gris, camel o chocolate— ayudan a llevar el vestido lencero hacia una estética más otoñal. Cardigans: una opción cómoda y relajada Los cardigans y sweaters también son una gran alternativa para los días frescos. Usados abiertos generan un look suave y femenino, mientras que cerrados y con cinturón pueden transformar el vestido en una especie de falda visible por debajo del tejido. Los modelos de punto grueso o con textura aportan calidez visual y hacen que la prenda, originalmente veraniega, se adapte mejor al clima de transición. Camisas y capas intermedias Para quienes prefieren un estilo más urbano, también se puede llevar el vestido lencero sobre una camisa o incluso una remera de manga larga. Esta combinación aporta un aire noventoso que volvió con fuerza en las últimas temporadas y permite sumar capas sin perder estilo. Las camisas blancas clásicas o las de denim son especialmente versátiles para este tipo de combinaciones como también con remeras por debajo. Campera, abrigo de cuero o tapado La campera de cuero o simil, como también los abrigos de este estilo, son fondos de armario que tienen miles combinaciones posibles y sin duda, una de las más utilizadas es junto con un vestido lencero, contraponiendo el estilo rudo del cuero y el aire romántico del slip dress. Boho de otoño: el vestido lencero en clave relajada El vestido lencero también puede adaptarse perfectamente al espíritu bohemio, una estética que suele reaparecer con fuerza cada otoño. En este caso, la clave está en combinar su silueta delicada con prendas de textura más rústica y aire artesanal. Los cardigans largos de lana, los sweaters amplios o los chalecos tejidos funcionan muy bien para darle al vestido lencero un giro boho. Las capas suaves y los tejidos naturales equilibran el brillo del satén o la seda, generando un look más relajado y cálido. Otra opción es sumar botas texanas o de caña media, junto con cinturones de cuero, bolsos con flecos o accesorios en tonos tierra. Estos elementos aportan carácter y refuerzan el espíritu bohemio del conjunto. También se puede jugar con vestidos lenceros en estampas florales, encajes o tonos cálidos —como terracota, oliva o borgoña— que dialogan mejor con la paleta otoñal y con la estética boho. De esta manera, el vestido lencero se transforma en una pieza sorprendentemente versátil: puede ser minimalista y sofisticado con un blazer, urbano con capas superpuestas o bohemio cuando se combina con tejidos y accesorios de inspiración artesanal. Accesorios y calzado para completar el look En otoño, el calzado ayuda a reforzar el carácter de estas combinaciones. Botas altas, botinetas o mocasines funcionan muy bien con vestidos lenceros, especialmente si se acompañan con medias o tights. Sumar cinturones, bufandas livianas o bolsos estructurados también ayuda a darle al outfit un aire más acorde a la temporada. Como verás, el vestido lencero demuestra que no es solo una prenda de verano. Con las capas adecuadas, puede transformarse en una pieza versátil y elegante que atraviesa estaciones y se adapta a diferentes estilos, manteniendo siempre su esencia delicada y femenina.
En esta columna de la Lic. en Psicología Ana Laura Venturín, nos habla sobre cómo –después de los 40-, el deseo femenino no desaparece sino que se transforma en una experiencia más consciente, selectiva y profundamente conectada con el propio valor
El primer capítulo se desarrolla el próximo jueves 26 de marzo. La chef Julieta Argento del restaurante “Quimera” de Achaval Ferrer cocina junto a Franco Canzano de Hyatt, con exclusivos vinos de la bodega.
- ¡Alerta trendy! Vestidos lenceros, ¿cómo adaptar la prenda más sensual del verano a los días frescos de otoño?por Paula CrombasLivianos, versátiles y eternamente elegantes, esta prenda no tiene por qué quedar relegados al verano. Con el juego adecuado de capas, esta pieza icónica se reinventa para acompañar los días más frescos del otoño sin perder su espíritu femenino Los vestidos lenceros – también llamados sleep dress-, se consolidaron en los últimos años como un básico del verano: livianos, femeninos y con una estética minimalista que remite a la lencería. Sin embargo, lejos de quedar guardados cuando bajan las temperaturas, esta prenda puede convertirse en una gran aliada del guardarropa de otoño si se combina estratégicamente con capas y texturas más abrigadas. La clave está en el layering, es decir, superponer prendas para equilibrar la delicadeza del vestido con piezas más estructuradas o cálidas. Blazers: el contraste elegante Uno de los recursos más efectivos es sumar un blazer. Esta prenda aporta estructura y eleva inmediatamente el look. Un vestido lencero satinado combinado con un blazer oversize crea un contraste sofisticado entre lo sensual y lo formal. Para el día, se puede completar con botas o mocasines, mientras que para la noche funciona muy bien con sandalias o stilettos. Los tonos neutros —negro, gris, camel o chocolate— ayudan a llevar el vestido lencero hacia una estética más otoñal. Cardigans: una opción cómoda y relajada Los cardigans y sweaters también son una gran alternativa para los días frescos. Usados abiertos generan un look suave y femenino, mientras que cerrados y con cinturón pueden transformar el vestido en una especie de falda visible por debajo del tejido. Los modelos de punto grueso o con textura aportan calidez visual y hacen que la prenda, originalmente veraniega, se adapte mejor al clima de transición. Camisas y capas intermedias Para quienes prefieren un estilo más urbano, también se puede llevar el vestido lencero sobre una camisa o incluso una remera de manga larga. Esta combinación aporta un aire noventoso que volvió con fuerza en las últimas temporadas y permite sumar capas sin perder estilo. Las camisas blancas clásicas o las de denim son especialmente versátiles para este tipo de combinaciones como también con remeras por debajo. Campera, abrigo de cuero o tapado La campera de cuero o simil, como también los abrigos de este estilo, son fondos de armario que tienen miles combinaciones posibles y sin duda, una de las más utilizadas es junto con un vestido lencero, contraponiendo el estilo rudo del cuero y el aire romántico del slip dress. Boho de otoño: el vestido lencero en clave relajada El vestido lencero también puede adaptarse perfectamente al espíritu bohemio, una estética que suele reaparecer con fuerza cada otoño. En este caso, la clave está en combinar su silueta delicada con prendas de textura más rústica y aire artesanal. Los cardigans largos de lana, los sweaters amplios o los chalecos tejidos funcionan muy bien para darle al vestido lencero un giro boho. Las capas suaves y los tejidos naturales equilibran el brillo del satén o la seda, generando un look más relajado y cálido. Otra opción es sumar botas texanas o de caña media, junto con cinturones de cuero, bolsos con flecos o accesorios en tonos tierra. Estos elementos aportan carácter y refuerzan el espíritu bohemio del conjunto. También se puede jugar con vestidos lenceros en estampas florales, encajes o tonos cálidos —como terracota, oliva o borgoña— que dialogan mejor con la paleta otoñal y con la estética boho. De esta manera, el vestido lencero se transforma en una pieza sorprendentemente versátil: puede ser minimalista y sofisticado con un blazer, urbano con capas superpuestas o bohemio cuando se combina con tejidos y accesorios de inspiración artesanal. Accesorios y calzado para completar el look En otoño, el calzado ayuda a reforzar el carácter de estas combinaciones. Botas altas, botinetas o mocasines funcionan muy bien con vestidos lenceros, especialmente si se acompañan con medias o tights. Sumar cinturones, bufandas livianas o bolsos estructurados también ayuda a darle al outfit un aire más acorde a la temporada. Como verás, el vestido lencero demuestra que no es solo una prenda de verano. Con las capas adecuadas, puede transformarse en una pieza versátil y elegante que atraviesa estaciones y se adapta a diferentes estilos, manteniendo siempre su esencia delicada y femenina.
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