El arte de habitarse: por qué aprender a hablarnos con amor es el verdadero refugio
En una nueva columna, la Lic. Ana Laura Venturín nos cuenta la importancia de construir nuevas formas de percibirnos, hablarnos y vincularnos con nuestra propia historia
A veces, si prestáramos verdadera atención a los diálogos que sostenemos en el silencio de la mente, nos horrorizaría descubrir el modo en que nos tratamos. Nos exigimos perfección, castigamos cada error y nos hablamos con una dureza que jamás usaríamos con una amiga, con un hijo o con alguien que amamos profundamente.

Y, sin embargo, esa voz interior no es un detalle menor: es el territorio donde se construye nuestra realidad emocional.
Esa voz aparece cuando nos miramos al espejo antes de salir, cuando sentimos que no llegamos con todo, cuando nos culpamos por descansar o cuando pedimos perdón incluso por ocupar espacio.
La neurociencia demuestra que las palabras que nos repetimos impactan directamente en el sistema nervioso. La autocrítica constante activa circuitos de alerta, estrés y cortisol; mientras que una mirada más amable hacia nosotras mismas favorece la regulación emocional, la calma y la resiliencia.
El cerebro aprende por repetición. Cuanto más sostenemos pensamientos hostiles hacia nosotras mismas, más automático se vuelve ese circuito. Pero la buena noticia es que la neuroplasticidad también nos permite construir nuevas formas de percibirnos, hablarnos y vincularnos con nuestra propia historia.
Muchas veces, además, esa voz que hoy nos maltrata ni siquiera nació con nosotras. Es la suma de exigencias heredadas, mandatos familiares, vínculos que dejaron huellas y una cultura que constantemente nos empuja a demostrar, rendir y perfeccionarnos.
Por eso, transformar el diálogo interno también implica revisar qué discursos ajenos seguimos sosteniendo dentro de nosotros.
Quererse a una misma no es un cliché vacío ni una consigna de redes sociales. Es un compromiso cotidiano con nuestra propia humanidad. Significa aprender a registrar nuestras necesidades reales, validar lo que sentimos y aceptar nuestras contradicciones sin vivir en guerra con ellas. Implica, sobre todo, bajar las armas y dejar de castigarnos por el simple hecho de ser humanas, sensibles e imperfectas.
Entonces, ¿cómo empezamos a transformar esa voz interna?

El filtro de la mejor amiga
La próxima vez que te descubras hablándote con crueldad, frená un instante y preguntate: ¿le diría esto mismo, con este tono, a alguien que amo profundamente? Si la respuesta es no, reformulá la frase. Aprendé a convertirte en una aliada de tus propios procesos, incluso en los días más difíciles.
Registrar las necesidades antes que las exigencias
Vivimos en una cultura que glorifica el rendimiento y nos empuja a “poder con todo”. Pero el autocuidado empieza cuando dejamos de exigirnos automáticamente y comenzamos a escuchar.
Frente al cansancio o la frustración, en lugar de preguntarte cuánto más podés dar, intentá preguntarte:¿qué necesito ahora? A veces será descanso. Otras, silencio. O poner un límite. Escuchar esa necesidad también es una forma de amor propio.
Abrazar la imperfección como parte del camino
Aceptar nuestra vulnerabilidad no significa resignarse, sino comprender que equivocarse también forma parte de estar vivos. Cuando algo no salga como esperabas, recordate esto: estás haciendo lo mejor que podés con las herramientas que tenés hoy. La compasión no debilita. La verdadera fortaleza nace de dejar de pelearse con una misma.
En el consultorio, suelo trabajar estas herramientas desde un enfoque integrativo que articula psicología y neurociencias, acompañando procesos donde aprender a hablarse con mayor amabilidad también se transforma en una manera más saludable de habitar la vida.
Hablarse con amor es, en definitiva, aprender a convertirse en refugio. Porque la manera en que pensamos sobre nosotras mismas puede transformarse en una cárcel… o en un hogar. Y quizás sanar también empiece ahí: en el modo en que decidimos mirarnos cuando nadie más nos está mirando.
Por: Lic. Ana Laura Venturin, Psicóloga Clínica Diplomada en Neurociencias. Mat. 2330. Ig: @psico.analauraventurin -Contacto +54 9 2615366228
Relacionado
También te puede interesar
Garden 757 tu plan chill del día
03/02/2022
Mujeres al mando: un escenario de liderazgo, sensibilidad y visión femenina
09/03/2026
