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Château D’Ancon: una experiencia que conjuga vino, gastronomía, paisaje e historia con la esencia mendocina

En La Carrera, Tupungato, este icónico Château invita a descubrir sabores locales, vinos de altura e historias que conviven con la belleza imponente del paisaje

Hay lugares que simplemente enamoran a primera vista. Y esto sin duda sucede cuando uno atraviesa la entrada de la estancia Château D’Ancon ubicada en La Carrera, Tupungato.



Construido en 1933 y perteneciente a la familia Bombal, Château D’Ancon es un verdadero tesoro arquitectónico para disfrutar y vivir una experiencia boutique premium en Valle de Uco.

Llegar allí es ingresar a la historia de Mendoza del siglo pasado en donde una de las familias más tradicionales como fue los Bombal, fueron pioneros en la vitiviniculura de la provincia. Hoy, esta locación abre sus puertas entre antiquísimos carolinos y nogales con una nueva propuesta que conjuga la excelencia de sus vinos, una gastronomía que hace gala de los sabores con identidad propia, la inmensidad de su paisaje y la historia que se deja entrever en cada rincón de este lugar.


Wine Spot: un granero que se transformó en momento

Château D’Ancon, un destino que no solo se visita: se vive, sobre todo, por la calidez de toda la gente del lugar.

La jornada comienza con un gesto que anticipa lo extraordinario: una copa de espumante propio de la bodega. Burbujeante, sutil, elegante. La bienvenida perfecta para un día pensado para disfrutar sin prisa y con todos los sentidos.

Así, el recorrido inicia en WineSpot, el nuevo espacio gastronómico y cultural del Château. Allí, un antiguo granero renovado cobra vida con un estilo ecléctico y cálido, donde la madera, la luz tenue, el mobiliario colorido y los detalles cuidados invitan a desconectar y a relajarse. Cada rincón parece pensado para detenerse, observar y, simplemente, sentirse bien.


WineSpot, es el nuevo espacio gastronómico y cultural del Château D’Ancon.


Luego es momento del almuerzo, el cual puede ser dentro del nuevo espacio o fuera de él, aprovechando así  aún los días otoñales mendocinos y disfrutar del paisaje.

El almuerzo por pasos es, sin exagerar, un viaje sensorial. Una cocina que honra la tierra y el trabajo de la Estancia: vegetales de su propia huerta, panes y quesos artesanales, preparaciones que siguen la microestacionalidad y una reinterpretación criolla que sorprende, como una humita perfumada con aromáticas. Cada plato es una obra de arte que enamora paladares y miradas.




La experiencia se completa con la línea de vinos de la bodega. Blancos de Chardonnay y Pinot Noir predominan el portfolio, brillando por su frescura y elegancia, fruto de viñedos plantados a más de 1.400 metros de altura, donde la tradición de elaborar vinos de montaña se mantiene desde 1926. Hoy, el equipo enológico liderado por Emiliano Turano Ochoa, con el asesoramiento de Juan Pablo Michelini, apuesta por una mínima intervención y una lectura parcelaria que permite expresar el origen con absoluta fidelidad.


El enólogo de la bodega Emiliano Turano Ochoa junto a Juan Pablo Michelini.

Un Château con alma propia

Después del almuerzo, llega uno de los momentos más especiales: recorrer el interior del Château, acompañado por Jorge Bailey, marido de Lucy Bombal, es el anfitrión perfecto para contar la historia que encierra esta estancia ubicada en el corazón de Valle de Uco. Construido en 1933 y perteneciente a la familia Bombal, este tesoro arquitectónico hoy abre sus puertas a quienes buscan una estadía boutique, colmada de historia y sofisticación.


El Château es una verdadera joya arquitectónica de 1933 perteneciente a la tradicional familia mendocina Bombal y que hoy recibe a quienes buscan una experiencia de hotelería boutique premium.

Adentro, cada espacio enamora. Mobiliario original, obras de arte que cuentan historias, vajilla de Limoges, cristalería Baccarat, una biblioteca centenaria y hasta un piano Steinway & Sons de 1914 conviven con armonía en una residencia que fusiona influencias francesas y californianas en medio del paisaje mendocino.



Aún queda más. Y es que la experiencia culmina en su parque, diseñado por Charles Thays, el célebre paisajista francés. Admirarlo es casi un ritual: 2.300 hectáreas se funden en senderos que serpentean entre especies nativas, canto de pájaros que hacen eco con el silencio que habita, aire puro y esa sensación de pausa que solo se encuentra en lugares con alma. Detrás de la inmensidad de este verde, el Volcán Tupungatito vigila sigiloso este increíble lugar como parte del marco que da el Cordón del Plata.



Château D’Ancon no es solo un destino: es un lugar donde la elegancia del pasado se une armoniosamente con el encanto del presente, y donde cada detalle inspira y cada momento conmueve.


Para información y reservas, visitá sus Redes Sociales oficiales:

@chateau_dancon
@chateaudancon_winespot

@chateaudancon_wines

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