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El color de la temporada primavera verano tiene nombre: turquesa

Fresco, vibrante y con espíritu acuático, se instala como uno de los tonos protagonistas de la próxima temporada. De los accesorios a los looks total color, las claves para incorporar esta tonalidad al guardarropa estival sin perder sofisticación

Hay colores que anuncian que llegada de los meses más vibrantes del año. El turquesa es uno de ellos. A medio camino entre el azul y el verde, transmite frescura, luminosidad y una inevitable sensación de vacaciones. Para la primavera-verano 2026/27, este tono gana protagonismo y se convierte en una de esas tendencias capaces de transformar un outfit con apenas una pincelada de color.



La señal llegó también desde Copenhague. Durante la última edición de Copenhagen Fashion Week, el street style convirtió al turquesa -como también todas sus variantes como por el ejemplo el Azul Tiffany-, en uno de los tonos que más llamaron la atención: apareció tanto en prendas protagonistas como en accesorios y combinaciones con colores neutros. La tendencia se vio en tejidos livianos, transparencias, algodón y lino, confirmando que el color puede adaptarse tanto a propuestas relajadas como a looks más sofisticados.



La clave: incorporarlo de a poco

Para quienes todavía sienten que un color tan vibrante es demasiado, el secreto está en empezar por pequeñas dosis. Una cartera, unas sandalias, un pañuelo o incluso unos anteojos pueden convertirse en el toque turquesa que actualiza un look básico.

La combinación más fácil es con blanco, crudo, beige o denim. El resultado es fresco y luminoso, perfecto para los meses de calor. También funciona especialmente bien con gris, negro y marrón, creando un contraste más urbano y sofisticado.


Veamos algunas combinaciones para que puedas tener en cuenta en tus próximos looks de primaveras y estivales. ¡Tomá nota!



Turquesa + blanco

Si existe una combinación que resume el espíritu estival, es esta. Un pantalón blanco de corte amplio con una camisa turquesa, un vestido con accesorios blancos o una simple musculosa en este tono sobre un jean claro son fórmulas fáciles de llevar.



El blanco funciona como un lienzo perfecto para que el turquesa sea el protagonista sin que el conjunto resulte excesivo.


Para las más audaces: color con color


La temporada también invita a dejar atrás la idea de que los colores intensos deben combinarse únicamente con neutros. El turquesa puede compartir protagonismo con amarillo, rosa, rojo o verde, creando esos contrastes inesperados que tanto caracterizan al street style contemporáneo.




En Copenhague, por ejemplo, el color apareció incluso combinado con amarillo en conjuntos deportivos y accesorios, demostrando que la tendencia admite una interpretación más lúdica y maximalista.



También para la noche

¿Turquesa para la noche? Absolutamente. En tejidos satinados, transparencias, lentejuelas o prendas de líneas depuradas, el tono adquiere una personalidad mucho más elegante.



Una blusa turquesa con pantalón sastrero, un top de textura brillante con una falda midi negra o un vestido de líneas simples pueden llevar este color del territorio casual al sofisticado.



La propia calle de Copenhague dejó algunas pistas: allí se vieron tops turquesa de estética más glamorosa combinados con faldas midi negras y accesorios minimalistas.



Más que una simple tendencia cromática, el turquesa propone una manera de vestir la primavera y los meses de verano con más energía. Puede ser delicado o impactante, relajado o sofisticado, protagonista o apenas un detalle.

Y quizás ahí esté su mayor atractivo: no hace falta cambiar todo el guardarropa para sumarse a la tendencia. A veces alcanza con una pequeña dosis de color para que un look conocido vuelva a sentirse completamente nuevo.

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