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“Estación Membrillo”: una propuesta gastronómica contemporánea de Bodega Bressia que rinde un homenaje al ADN mendocino

Un encuentro donde el vino, la cocina de autor y una fruta profundamente mendocina se unieron en una experiencia sensorial única, celebrando identidad, territorio y creatividad

En una escena que combinó elegancia, innovación y raíz local, Bodega Bressia presentó “Estación Membrillo”, un evento exclusivo que reunió a invitados especiales, prensa enogastronómica, influencers y autoridades del INTA y referentes frutihortícolas de Mendoza en torno a una premisa clara: revalorizar el membrillo como emblema de la identidad regional mendocina.


Bodega Bressia.

Bajo un mediodía otoñal único, y teniendo al Cordón del Plata como marco más que privilegiado, la reconocida bodega ubicada en Luján de Cuyo abrió las puertas de su restaurante “Estación del Alma” para esta ocasión especial, transformándose en el escenario de una experiencia pop up en la que cuatro destacados restaurantes mendocinos —Chirivia, Auténtico, Mosto y Bretta— desplegaron su creatividad en torno a esta noble fruta como es el membrillo.


Cuatro miradas, un mismo fruto

En un clima de camaradería absoluta, cada equipo de chefs diseñó un menú de tres pasos —entrada, principal y postre— donde el membrillo fue protagonista en versiones tan disruptivas como sofisticadas.



La propuesta de Auténtico sorprendió con un delicado membrillo al Malbec con emulsión de queso y frutos secos, seguido por pollo crocante con kétchup de membrillo y chips de batata, y una reinterpretación de la clásica empanada de membrillo y queso con jalea.

Mosto, por su parte, apostó por la frescura y el contraste: Tiraditos de membrillo y hongos; Bondiola de cerdo a las brasas con chutney de membrillo y un cierre dulce donde el equilibrio entre mermelada de membrillo y queso marcó el pulso.

Bretta llevó el concepto a una dimensión experimental con Chips de membrillo acompañados de chutney de cebollas, cenizas y peras; una versión de Zapallitos rellenos con queso fresco, legumbres, berenjenas y membrillo asado; y una exquisita Torta vasca de ricotta y membrillo con arrope de vino e hibiscus.

Chirivia, en tanto, desplegó una propuesta lúdica y técnica: Croqueta de tres quesos con membrillo caramelizado y salsa de cabutia y ajo negro, una vibrante combinación de coliflor, brócoli, granada y membrillo con dressing, y un helado de membrillo con dulce de leche casero, crema de queso y crumble.

Cada plato fue cuidadosamente acompañado por una excelente curaduría de vinos blancos y tintos de Bodega Bressia, logrando armonías precisas que potenciaron tanto la fruta como las elaboraciones. La experiencia se completó con un cóctel especialmente creado a base de agua de membrillo y gin, que aportó frescura y originalidad al recorrido.


Una visión a futuro

“Estación Membrillo” no fue solo un evento gastronómico, sino que se presentó como una original iniciativa que busca abrir un espacio de proyección en torno a esta fruta de características tan peculiares, con la mirada puesta en que, en un futuro cercano, pueda convertirse en protagonista de un ámbito propio, tal como ha sucedido con otros productos regionales bajo el formato de festival.

Esta propuesta también apunta a poner en valor el trabajo de los productores frutihortícolas locales, posicionando al membrillo no solo como ingrediente, sino como símbolo cultural y económico de Mendoza.

Durante el encuentro, Walter Bressia, junto a su familia, agradeció a los presentes por acompañar la iniciativa y compartir esta experiencia. “Quiero agradecer especialmente a todo el equipo de hospitalidad de la bodega, que fue el verdadero motor de esta iniciativa. ‘Estación Membrillo’ nace del compromiso, la creatividad y la pasión con la que trabajan día a día, y este evento es una muestra clara de ese espíritu”, expresó Walter Bressia.

“Para nosotros, el membrillo no es solo un ingrediente: es parte de la historia de muchas familias mendocinas, de nuestras tradiciones y de una memoria afectiva que atraviesa generaciones. Pero además, creemos que tiene un enorme potencial hacia el futuro, tanto desde lo productivo como desde lo comercial. Revalorizarlo también implica abrir nuevas oportunidades para los productores y seguir fortaleciendo la identidad de nuestra región a través de sus frutos”, agregó.


Sin duda que el membrillo forma parte de la historia de cada mendocino, de nuestras mesas, de recetas de abuelas y de nuestra identidad. Con ‘Estación Membrillo’ se buscó resignificarlo, mostrar su versatilidad y proyectarlo hacia el futuro como un producto que merece un lugar propio dentro de la gastronomía mendocina. Así, el encuentro dejó en claro que la innovación también puede nacer de lo más auténtico y simple como es esta fruta de ADN local como algo que siempre estuvo esperando ser redescubierto.

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