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Susana Balbo, mucho más que vinos

De una chica tímida a la mujer de oro que construyó un imperio con su carrera. Susana nos abre las puertas de su casa para conocer en profundidad a la mendocina que se encuentra entre las 50 mujeres más influyentes del mundo

Susana Balbo es una de las mujeres más reconocidas porque su nombre transita los mercados de Inglaterra, EEUU y Brasil en las etiquetas de sus vinos. Fue elegida entre las 50 mujeres más influyentes del mundo vitivinícola a nivel internacional. Estudió enología casi por casualidad. Fundó su empresa a los 40 años, presidió el G20, participó de política convencida de sus principios y su compromiso social.

Una mujer exitosa que reconoce en su juventud la falta de autoestima, reemplazada por su capacidad intelectual y su creatividad: “Me crié en un ambiente donde la creatividad era moneda constante”, confiesa. Vive un poco en Mendoza, otro tanto en Punta del Este y otro en Oporto (Portugal). Susana Balbo nos abrió las puertas de su casa, en Chacras de Coria, para conocerla en una entrevista 360.

Foto: Walter Talotti-IG: @waltertalotti

¿Cómo fue que iniciaste este camino de la enología y cómo crece este amor por el vino?

Estudié enología por una casualidad, porque lo que quería era estudiar lejos de Mendoza. Momentos difíciles en Argentina. Entré en la universidad en el año ’76, tiempos de proceso. No era común que las mujeres nos fuéramos a estudiar lejos de casa.

Buscando carreras me incliné por las que tenían materias más duras que son las que más me gustan, como matemática física y química, las cuales me resultaban fáciles. Me acerqué a la enología y ese amor por hacer vino estuvo incentivado por profesores muy apasionados como Ángel Mendoza, Pulqui Rodríguez, Ricciardi. Todos a su manera tenían una aproximación de orgullo por lo que hacían. Lo aprendés y después encontré que era una carrera para mujeres. Si bien es dura en la cosecha, pero también te permite tener una emprendimiento propio con enorme libertad para tener familia y criar hijos. Si hay algo que enamora a la gente en general es la industria del vino sino no entrarían empresarios de otros rubros.

¿Por qué te parece que enamora de esa manera?

Porque el vino tiene mucho de glamour, de cultura de tradición. Los valores de raíz que todos admiramos. Están vinculadas a distintas regiones o sectores y refleja una personalidad de una región y sus habitantes. La personalidad del labriego, de quien hace el vino y lo comercializa. Es un elemento vivo. Lo estás degustando y podés ver a la gente disfrutando de lo que hacés y tenés un sentimiento de realización importante. Todo eso unido te hace crecer como persona.

¿Sentís que los vinos han evolucionado con vos a lo largo de tu carrera?

Es cierto que te permite crecer. Cuando tener una carrera tan larga como la que tengo (ya son 40 años en la industria vitivinícola), puedo analizar los cambios de mi personalidad en el estilo de vinos que he estado haciendo. Cuando hacía mis primeros vinos, se usaba mucha madera porque era una tendencia pero lo asocio también a una época de más inseguridad en mi vida. Como una chica joven que tenía que mostrar sus atractivos y me esforzaba por salir a gustar. Creo que reflejaba esa personalidad. Cuando uno madura te empieza a preocupar menos lo que piensa la gente y empiezas a valorar  hacia adentro como una conversación inteligente. Madurás y mostrarás otra faceta de tu personalidad porque estás más segura. En los vinos dejás que se exprese más la uva y el talento de enólogo. También te animás a pedir opinión sobre este producto genuino que refleja más lo que soy. Recibís la crítica de una manera constructiva porque has madurado como persona y como profesional.

Cuando llegas a una edad tus vinos son más puros y genuinos de lo que es capaz de brindar esta tierra maravillosa. Es el momento en que te das cuenta que lo más importante es complacerte a vos mismo más  que complacer a los demás.

¿En qué momento te diste cuenta del peso de tu nombre en la industria vitivinícola?

No hay un momento específico donde haya hecho un click y que la gente me tenga en cuenta como profesional. Tal vez cuando me invitaron a participar de política y en reconocimientos internacionales. Recuerdo cuando la universidad de San Andrés me propuesto escribir mi caso de éxito como empresa para la cátedra Agrobusiness. Allí uno toma conciencia del valor para mostrarlo a los alumnos como ejemplo a seguir para emprender un negocio de base agrícola, lo que significa que algo hice bien. Otro momento fue cuando Endevor me eligió como ‘Emprendedora de Alto Impacto’ o cuando revistas internacionales me seleccionaron entre las 50 mujeres más influyentes del mundo vitivinícola y me posicionaron entre los 10 nombres más importantes.

Eso te impacta porque no lo estás esperando. Es gente que te tiene presente pero no siempre sos consciente en el proceso cuando vas creando. Te das cuenta cuando alguien te llama para dar una conferencia o para presidir el W20, esas cosas hicieron darme cuenta que el camino recorrido ha tenido un impacto.

¿Proyectaste esto cuando eras joven?

Jamás lo proyecté. Yo no tenía idea a dónde quería llegar. La enología no era algo que estuviera en mi familia, de hecho no teníamos viñedos. Pensé tener una carrera universitaria y vivir de mi trabajo. Después fui descubriendo lo que quería a lo largo de los años. Tenía una autoestima muy baja cuando era jovencita. Era insegura y acomplejada creo que por eso era muy estudiosa.

Foto: Walter Talotti- IG: @waltertalotti

¿Cómo fue tu paso por la política?

Esa fue una enorme frustración. Pensé que en la política se podían hacer cambios como se pueden hacer en una organización empresarial con liderazgo, donde tenés ideas claras y podes aportar esas ideas. Pero en la política lamentablemente los partidos políticos no tienen el mismo objetivo.

Cuando presidí WOFA todos teníamos el mismo objetivo: posicionar la marca Argentina. Estábamos todos en el mismo barco. En política, el esfuerzo de uno es el fracaso de otro y se pierde el objetivo máximo de la política que es el bienestar del ciudadano.

¿Cómo fue criar a tus hijos?

Me los llevaba a la bodega. Tuve la suerte de que el empresario que me contrató en Cafayate me eligiera entre 87 enólogos, y haya entendido la importancia sobre la maternidad. Mis hijos me acompañaban, jugaban en la bodega y estaban conmigo. Después ya nos vinimos a Mendoza y la escolarización ayudó bastante.

No fue fácil pero tampoco tan difícil. La juventud te da una energía especial y el amor es un motor de infinita energía. Ellos siempre me han acompañado. Ahora ambos trabajan en la empresa.

Mi hijo en una época estuvo viviendo en China y me hizo llorar cuando una noche me llamó y me dijo: “Mamá te llamo para agradecerte como me criaste, porque si no me hubieras educado así no estaría donde estoy”. Me emocionó tanto. Atesoro ese momento.

¿Estás en pareja?

No. La verdad que disfruto el tiempo sola. Tener la libertad e independencia de decidir de tu vida sin depender de otra persona te siga o no. Vivo en tres partes del mundo simultáneamente: Portugal, Argentina y Uruguay, tener una pareja sería una complicación.

Llega un momento en la vida que disfrutas de tu familia. No siento que necesite tener una pareja, honestamente. No sé, quizás me vuelva a enamorar en algún momento. Tendría que encontrar a alguien que pueda admirar. Me gustaría encontrar a una persona con quien tener diálogos profundos.

¿Por qué Portugal y Uruguay?

Portugal porque me encanta. Estamos desarrollando un proyecto con mi importador. Armé un departamento en Oporto frente al mar con una visión preciosa y voy en contra temporada y estoy feliz porque no paso el invierno. Uruguay también buscando el amar y estoy a un salto de Mendoza. Ayuda a tomar distancia de las problemáticas de Argentina.

¿Cómo te llevas con el paso del tiempo?

El rostro es la expresión del alma, la tranquilidad o la paz que tenes. Creo que el mejor antiage es dormir bien, tener una vida saludable, alimentarse bien, mantener un buen estado físico, respirar aire puro, tratar el estrés de la mejor manera que se pueda. De otra forma te envejecés porque estás agobiado, aburrido, sin proyectos, sin una meta, yo tengo muchos proyectos. Eso ayuda.

¿Cómo es tu salida de compras?

Cuando viajo porque tengo más tiempo. Me gusta comprar para los demás. Soy muy clásica para mi ropa. Me gusta comprarme cosas lindas.

Foto: Wally Talotti – IG: @waltertalotti

¿Tenes algún fetiche en particular?

Si las joyas. Me encantan. No joyas ostentosas pero eso si me gustan. Los zapatos también me atraen. Las carteras no, ando con mi mochila y cuando salgo busco siempre bolsillos donde poner mi teléfono. Los perfumes también me gustan porque creo que como los vinos están relacionados con el estado de ánimo entonces según como estoy es el perfume que me pongo.

¿Tenés algún pasatiempo especial?

Me gusta andar en bici, pero mi pasatiempo preferido es viajar. Hemos comprado una avión anfibio en Argentina y ahora mi hobby es generar nuevas rutas de turismo de safari aéreo. Voy inventando mis hobbies. También me gusta hacer yoga y meditar pero no es un hobby sino una forma de vida.

Ping Pong

  • Un libro: “El fin es mil principios” de Liziano Terzani
  • Un momento: los atardeceres
  • Un vino que abrís sola en casa: blancos y rosados
  • Una comida que hagas: la bagna cauda, la hago para amigos
  • Un sueño por cumplir: siempre que sueño me pongo manos a la obra
  • Una fecha para recordar: El nacimiento de mis hijos

Fotografía: Walter Talotti – IG: @waltertalotti

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