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Relaciones descartables: cuando es imposible el ‘para toda la vida’

La psicóloga Noelia Centeno y una nueva columna en la cual explica lo que sucede con aquellas relaciones que no son para siempre

A veces el lazo que nos une a una persona es tan frágil que parece descartable. Solo por un momento, Solo por ese encuentro, Solo por esa situación,


No todas las relaciones descartables son malas, a veces son útiles para el fin que las usamos.

El problema es cuando  queremos que sea sólida. Duradera. Que nos refugie. Que nos proteja.

Tener un proyecto. Sentirme querida, amada por alguien que desde el momento que apareció ya quería desaparecer.

Queremos y exigimos otro tipo de relación. Mendigamos. Reclamamos. Rogamos amor.

Lo descartable es descartable. No se recicla. Cumple un fin y se tira a la basura. Game over en su uso.

El descartable que se reutiliza es probable que a lo largo del tiempo intoxique. Nos dañe.

Toda relación es un acuerdo. Con reglas implícitos y algunas explícitas.

Ningún tipo de relación que tengas es juzgable.

Ni buena ni mala.

Lo que nos suele suceder es que queremos cambiar el juego a mitad de empezar a jugarlo.

Queremos acomodar los acuerdos según la necesidad propia, sin tener en cuenta la ajena. Entonces me frustro. Me duele. Me encapricho. Me enojo. Corto y pido volver a empezar.

Y así comienza el juego de cronificar y poner puntos suspensivos a una relación que, ¡comenzó con un punto final!

Sostener en este tipo de relaciones, es aferrarse al malestar.

Es estar en el lugar de no ser elegida.

Es abrazar un cuerpo que no le interesa las muestras de amor…

Porque en esas relaciones no lo hay… son para un momento.

No quieras convencerlos del ‘para toda la vida’.

Por: Lic. en Psicología Noelia Centeno (MAT. 1570)

IG: @noe_centeno_

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